sábado, 23 de enero de 2010

Busco entre la gente un rostro conocido, pero lo único que encuentro son miradas extrañas.

Pasan los minutos y sigo caminando, la mente en blanco sigue al cuerpo. Trato de recordar lo antes hablado, tengo miedo de haber olvidado los detalles. Creo poder recordar los diez números, los leo una y otra vez, pero no sirve de nada porque nunca antes los había visto.

A pesar de todo lo que pasa, no lo puedo sacar de mi cabeza, siento haberle fallado por cambiar de opinión.

Sigo esperando a que desaparezcan las caras desconocidas, haber si así lo encuentro. Entonces trato de recordar la hora, no creo que fuera en la noche, eso ya sería demasiado.

Oh! Dios... Ahora recuerdo esos hermosos ojos color canela, los bien definidos rizos en el mejor color de cabello y la delirante voz.

Entonces aguardo un momento, interesantes miradas chocan contra la mía, y pienso que sería mejor que esa hora no se acercara.

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