domingo, 7 de noviembre de 2010

Entre que yo me había enamorado del loco
y entre que el loco estaba demasiado cuerdo
como para enamorarse de mí.

Entre que el loco le temía a la noche
y entre que yo amaba salir a buscar estrellas
sin reproches.

Entre que yo amaba dormir a su lado
y entre que el loco gozaba de su soledad
en su sombrío verano.


Entre que el loco escribía en prosa y entre que yo,
aunque a nadie, ni al mismísimo loco le gustaba,
escribía versos y sin estrofa.

Entre que el loco me quería
y yo quería que le loco me quisiera
adoptaba cualquier clase de mentira
que el loco me dijera.

Entre que quiero tanto al loco
sin importarme su locura
que ahora siento que el loco no es un loco
sino que es el más sabio y amoroso
de todos los locos que mi sueño conoció.

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