lunes, 14 de junio de 2010

Esa noche vi las estrellas
tan lejanas como mis sueños
pero tan reales como tus ojos
y su intenso brillo nocturno.

Las acaricié en un sólo movimiento
trayéndolas hacia mi rostro
como cuando manipulé tu cabello
oscuro hacia mi cuerpo desnudo.


La luz de la luna se reflejó
sobre mi cuerpo
tratando de envolverme en su inmensidad
como aquella noche nos envolvió el amor.

Entonces las estrellas me hablaron
con su resplandor
me dijeron que amaban a la noche
tanto como yo te enhelo en mi interior.

Esa noche también les pedí
que me hicieran un favor
que dejaran de presionarme
que yo quería olvidarte.

Cada una de las noches
que he pasado desde aquel momento
en lugar de no pensarte
te imagino a mi lado en un instante.


Las estrellas no hacen favores
porque aún te pienso en el sueño
no hacen favores a los mortales
no merecemos ni su luz ni su belleza
mucho menos su amor.

1 comentario:

  1. Y sabes qué es lo bonito de tus palabras? Que podemos imaginarlas y nos producen un buen sabor de boca demasiado placentero... He regresado... Sigue así... Tus deseos son lo que vale la pena para aislarme de mi propia soledad...

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